Tendencia al clictivismo, slacktivism o la política en un clic

Politica en un clic y clictivismo o slacktivism

A principios de los años 2000 tenía un proyecto en mente y para desarrollarlo incluso compré el dominio http://www.políticaenunclick.com. Identificaba que Internet generaba la posibilidad de aunar voluntades en causas perdidas y “hacer presión” para que de alguna manera se pusieran en marcha las dinámicas en red para generar soluciones. Era una forma de trasladar la lógica activista a Internet. En este proyecto quería poner las bases de futuro para hacer realidad un mito: “el poder de las multitudes conectadas” o creer que se podía cambiar el mundo a golpe de clic cuando aun el uso de Internet no era mayoritario.

En ese momento los mensajes por los que había que movilizarse eran de mujeres que eran lapidadas en países musulmanes o políticas estatales que parecían injustas como la reforma educativa y universitaria… En realidad, había grandes incógnitas sobre cómo tecnológicamente articularlo y la financiación sostenible necesaria para que el proyecto fuera viable o “ruta del dinero”. Entonces aun estaba en la Universidad y las prioridades del día a día pasaron por delante del posible desarrollo de este proyecto.

Hoy años después han aparecido portales como Change.org y Avaaz.org (Change in action). Ello me ha hecho ver que mi intuición de esta tendencia era buena, que algún día iba a despegar y quería escribir sobre ello. El desarrollo de estas plataformas ha gozado de gran éxito, atrayendo grandes inversores y marcando tendencias sociales.  Buena parte del modelo se sustenta en las organizaciones sin ánimo de lucro como Amnistía Internacional que participan de la plataforma para alojar sus peticiones y conocer los usuarios que han dado apoyo para captarlos en otras campañas y el hecho que se envían las peticiones con los apoyos a la empresa o autoridad “competente”. Se dice que este tipo de participación ha acabado convirtiéndose años después en clictivismo y slacktivism (activismo de salón): Las acciones de bajo esfuerzo y bajo impacto que: no requieren compromiso, que tienen un impacto inicial pequeño y minan futuras implicaciones. También a través de las redes sociales se expande el “liketivism” (a partir del me gusta de Facebook) o las experiencias o imágenes en favor de una causa por ejemplo el ice bucket challenge para la esclerosis lateral amiofàtica (SLA) o la campaña #bringbackourgirls por casos de rapto de unas niñas en Nigeria.

Existen dos formas de ver la repercusión de la tendencia de clictivismo y slacktivism:

  • Algunos dicen que el valor del clictivismo y slacktivism es bajo y que raramente pueden llegar a incidir sobre cuestiones globales, aunque quizás sí las locales. Para estos en ningún caso se ve la participación online como una manera de incrementar, prevenir o disminuir la participación política en la vida real. Un buen ejemplo de esta corriente es la campaña “liking isn’t helping” (gustar no es ayudar) o que a veces se puede convertir en una manera de explotar a otros con campañas que después pueden otros objetivos ocultos.
  • Sin embargo, otras personas ven la relación directa y transparente entre personas para introducirlas en temas de acción económica, social y política. La tecnología y las redes sociales nos permiten comunicarnos de una forma rápida y directa y a través de ella podemos donar dinero, difundir nuestras opiniones y generar conocimiento sobre asuntos importantes. En este sentido, según un estudio de la Universidad de North Carolina los que practican el slacktivism pueden ser menos comprometidos que los activistas reconocidos, aun así su poder de difusión y de capacidad de propagación del mensaje los puede equiparar a la función de los activistas más comprometidos.

Evolución de la tendencia
Clicktivism Trend

Fuente: Google Trends

Matriz y ejes que puede ayudarnos a identificar y clasificar los diferentes tipos de compromisos y participaciones cívicas y políticas

Compromiso CívicoEste modelo nos ayuda a analizar el tipo de acción, según como sea y el impacto que busca. Os propongo que tengáis en cuenta también el modelo para definir las participaciones según sean: individuales,  colectivas, proactivas, reactivas, puntuales o regulares. Y plantearos según donde ubiquéis vuestro propósito de participación red os planteéis si debéis promover o tener en cuenta o no el clictivismo o slacktivism o quizá formas de más compromiso.

Preguntas fundamentales sobre esta tendencia
– ¿Cuáles son las formas de participación que requieren de menos y más esfuerzo? ¿En qué  medida y cuándo se dan y son oportunas unas y otras?

– ¿Qué nivel de compromiso e implicación hay en las iniciativas ciudadanas a golpe de clic, me gusta, compartir o RT? ¿Y en las formales o más clásicas?

– ¿Estas participaciones digitales de baja implicación pueden ser indicadores de futuras implicaciones presenciales?

¿A quién seguir para para esta tendencia?
En estos temas  de participación y Internet hace muchos años que sigo y recomiendo seguir el trabajo de Ismael Lopez Peña Ictlogy.net, profesor de Derecho y Ciencia Política en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y Investigador del IN3 (Internet Interdisciplinary Institute).

Visión
Ya no somos tan ingenuos, vemos como la complejidad del mundo que vivimos hace que una petición y muchas firmas no son suficientes para conseguir introducir un tema en la agenda política y además conseguir resultados tan rápido como nos gustaría. Como ciudadanos tenemos muchas expectativas y en cambio nuestro nivel de implicación y compromiso en esos mismos temas puede ser o es mucho más bajo.  Tenemos muchos deseos de derechos sociales, somos muchas veces desconocedores de las implicaciones económicas, sociales y legales de una determinada cuestión. Además somos también muy críticos con la gestión política y pública, por qué, evidentemente, siempre queremos que nos favorezca.

El clicktivismo en la medida que existe la tecnología y las redes sociales va a perdurar y  la tendencia puede que se refuerce para nutrir procesos ciudadanos locales. Aun así debemos tener en cuenta sus puntos fuertes y débiles y no mezclarlo con el sufragio universal y voto electrónico representativo que requeriría de una participación mucho más alta y representativa.

En toda dinámica, grupal y social existen contribuciones más significativas y otras personas que son “seguidoras” de las prácticas o decisiones de los líderes que los inspiran. En las comunidades de Internet estas actitudes también se reproducen y, en la medida que se tratan temas políticos y de sociedad, los comportamientos también son similares. Se dice que un 1% son gente que tiene una alta contribución, un 9% tienen una contribución intermitente y un 90% son lurkers (observan pero no participan activamente sino que observan, buscan información,…). En resumen siempre habrá gente que participe más y gente que participe menos, los que quieran participar menos van a encontrar en el clictivismo o slacktivism una manera de difundir o dar su opinión, el impacto dependerá de muchos otros factores.

Más información

Entrevista a Ben Rattray en La Vanguardia, fundador de Change.org

Reportaje en el Magazine de La Vanguardia tratando la participación y movilizaciones online y su impacto “Cambiar el mundo a golpe de e-mail”

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